Domingo, 21 Enero 2018 00:00

Francisco vincula auge del crimen organizado con falta de oportunidades educativas y laborales

 
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El Papa, que inició la visita al Perú el jueves, la terminará este domingo tras oficiar en Lima una misa que se espera sea multitudinaria El Papa, que inició la visita al Perú el jueves, la terminará este domingo tras oficiar en Lima una misa que se espera sea multitudinaria Fotos AFP
 

FRANCISCO EN AMÉRICA LATINA

Papa carga en Perú contra la corrupción

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“La Iglesia tiene que tener un rostro joven”

 

Trujillo.- El papa Francisco condenó la delincuencia que acecha al norte del Perú con expresiones como el sicariato (asesinatos por encargo), en una multitudinaria misa que celebró en la ciudad de Trujillo ante cientos de miles de fieles.

Francisco también tuvo palabras de esperanza para quienes el año pasado sufrieron el Niño costero, fenómeno atmosférico que dejó unos 160 muertos y más de un millón de afectados en la zona por inundaciones derivadas de intensas lluvias y desbordes.

“Otras tormentas pueden estar azotando estas costas y, en la vida de los hijos de estas tierras, tienen efectos devastadores. Tormentas que nos cuestionan como comunidad y ponen en juego el valor de nuestro espíritu. Se llaman violencia organizada, como el sicariato y la inseguridad que esto genera”, dijo el Papa en la homilía posterior a la lectura de un texto del Apocalipsis.

Francisco atribuyó el problema a “la falta de oportunidades educativas y laborales, especialmente en los más jóvenes; la falta de techo seguro para tantas familias, así como tantas otras situaciones que ustedes conocen y sufren”.

Trujillo, situada a unos 560 kilómetros al norte de Lima y con poco más de 800 mil habitantes, es una de las ciudades del Perú más afectadas por la delincuencia, fenómeno que se extiende a otros departamentos y ciudades de la zona.

 
 

“A ustedes les tocó enfrentar el duro golpe del Niño costero, cuyas consecuencias dolorosas todavía están presentes en tantas familias. También por esto quise estar y rezar aquí con ustedes”, afirmó el pontífice en otro aparte de la homilía.

“Estos sacudones cuestionan y ponen en juego el valor de nuestro espíritu y de nuestras actitudes más elementales. Entonces nos damos cuenta de lo importante que es no estar solos sino unidos, estar llenos de esa unión que es fruto del Espíritu Santo”, señaló.

La misa se celebró en la playa Huanchaco, frente al océano Pacífico, resguardado por buques de guerra de la Marina y por caballitos de totora (embarcaciones artesanales usadas desde tiempos inmemoriales por los pobladores de la zona para pescar).

Los medios calcularon en más de medio millón al número de asistentes, llegados no solo de Trujillo, sino de otras poblaciones cercanas e incluso de Ecuador.

En el acto litúrgico estuvieron 40 imágenes veneradas en el norte peruano, como la Virgen de la Puerta, llevada desde la vecina localidad de Otuzco para presidir una celebración mariana.

La misa de una hora, que terminó con un mensaje de agradecimiento del arzobispo local, Miguel Cabrejos, fue el primer acto en Trujillo de Francisco, quien más tarde recorrerá el balneario Buenos Aires, afectado por el Niño costero.

Buenos Aires peruanos…

El papa Francisco recorrió en su papamóvil al emblemático y populoso barrio de Buenos Aires, en la ciudad de Trujillo, en el norte de Perú, donde fue recibido por cientos de personas en un ambiente festivo.

Francisco optó por recorrer Buenos Aires debido a los estragos que dejó en el lugar el año pasado el Niño costero, fenómeno atmosférico que dejó en el norte del Perú unos 160 muertos y más de un millón de afectados por inundaciones derivadas de fuertes lluvias y el desborde de ríos.

Pero, más allá de eso, la visita y la homonimia se prestaron para revivir el misterioso tema de que en cinco años de papado y tras seis visitas a América Latina, el pontífice nunca haya ido como tal a la capital de Argentina, donde nació hace 81 años.

Con fieles situados muy cerca al papamóvil, que circulaba a una velocidad relativamente alta, el jefe de la Iglesia Católica se enrumbó sobre todo por la avenida Libertad, que en adelante se llamará Papa Francisco.

Aunque no hubo expresiones de malestar ante el pontífice, las críticas de los pobladores a las autoridades locales no faltaron, en especial porque supuestamente solo se arreglaron los lugares incluidos en la visita, mientras que el resto del barrio siguió en la precariedad de siempre.

 

PAPA2Mientras en Argentina echan de menos al primer latinoamericano que llegó a Papa, éste la pasa bien en el Perú, donde, a diferencia de las protestas y de la baja concurrencia a sus misas que caracterizaron la visita a Chile

 

Pero la presencia de Francisco hizo que el tema se olvidara por un momento. Con globos amarillos y blancos, los bonaerenses recibieron con vítores al Papa, que respondió con bendiciones. Las protestas se dejaron, aparentemente, para el ámbito interno.

Unos 3.600 kilómetros al sur, en Buenos Aires, la ciudad natal del Papa, se mantenían las especulaciones sobre la ausencia de su célebre hijo, el máximo jefe del catolicismo.

“A Francisco le duele mucho que lo metan en la grieta argentina. Tenemos que sacarlo de ahí”, dijo en una entrevista el ex embajador de Argentina en el Vaticano Eduardo Valdés.

Grieta es una palabra común en el país sureño para describir las duras discrepancias entre dos sectores políticos: uno volcado a la izquierda con la ex presidenta Cristina Fernández de Kirchner como referente y otro de derecha que básicamente está aglutinado en torno al actual mandatario, Mauricio Macri.

Quienes apoyan a Macri creen que el pontífice avala con su silencio las críticas a su gestión. También recuerdan que Francisco se reunió siete veces con Fernández de Kirchner y solo dos con el mandatario.

Según el obispo argentino Víctor Fernández, el Papa “teme que su presencia en el país pueda ser utilizada para exacerbar aún más esta división”.

“Parece que cada argentino quiere tener su propio Papa, el que con su mensaje represente mejor su ideología. Y si no nos gusta lo que dice, es un adversario”, afirmó Valdés.

“Es doloroso que pase por arriba nuestro y aterrice en otro lado”, se quejó, sin embargo, el sacerdote Jorge Oesterheld, portavoz de la Conferencia Episcopal Argentina.

Mientras en Argentina echan de menos al primer latinoamericano que llegó a Papa, éste la pasa bien en el Perú, donde, a diferencia de las protestas y de la baja concurrencia a sus misas que caracterizaron la visita a Chile, ha sido recibido con entusiasmo por un país que sigue siendo católico conservador a pesar de los avances del evangelismo, por un lado, y del agnosticismo, por otro. 

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